Explorando el internet alternativo y formas inusuales de networking en La Habana

Inauguramos sección «traducciones» (caseras, siempre en progreso: se aceptan sugerencias y recriminaciones) con este material del SHARE LAB – Research & Data Investigation Lab (labs.rs), un sitio espectacular de un grupo de investigación fabuloso (dirigido por Vladan Joler), dedicado a la investigación de las infraestructuras invisibles de las actuales relaciones entre tecnologías y sociedad.

Documento original: Exploring alternative Internets and unusual forms of networking in Havana – SHARE LAB (labs.rs)

Comprando acceso a internet a un ‘agente de telecomunicaciones” no autorizado

[Expediciones de investigación] 17 de agosto 2016

Según la ITU, sobre 11 millones de ciudadanos cubanos hay 8157 conexiones fijas a Internet de banda ancha (0,007%), reservadas en su mayoría para instituciones gubernamentales e individuos extremadamente privilegiados. Individuos un poco menos privilegiados en un 5,6% de los hogares tienen la suerte de acceder por medio de conexión dial-up, dolorosamente lenta y controlada por el gobierno, a una velocidad de unos 4-5 Kbit/s.

En 2015, la empresa estatal ETECSA abrió 35 servidores de wifi públicos, donde los cubanos pueden acceder a Internet por 2 CUC (unos 2 USD) por hora, lo que equivale aproximadamente al 10% de su ingreso medio de 17 USD al mes (que es el ingreso medio de las personas que trabajan para el Estado, es decir, la mayoría de la población).  En teoría, si un ciudadano cubano tiene la suerte de vivir cerca de algunos de esos servidores WiFi y se le ocurre la extraña idea de estar conectado durante un mes completo a Internet, tendría que pagar 1440 CUC, o sea, casi 50 veces más de lo que pagan, por ejemplo, los ciudadanos de Bucarest en Rumania por 25 Mbits/s. Tendría que trabajar durante aproximadamente 6 años por un solo mes de acceso a un no tan rápido Internet WiFi.

Podemos especular con esto, diciendo que probablemente no sea la mejor política de un gobierno comunista, pero ese no es el tema de esta historia.

En 3 historias cortas exploraremos cómo una sociedad aislada consigue superar esa brecha y establecer formas alternativas de acceder, distribuir, compartir y disfrutar de los contenidos digitales.

Captura de pantalla de Call of Duty: Black Ops, en La Habana, Cuba ( fuente:  Call of Duty Wiki )

NanoNaciones Unidas

El Sr. X, de unos veinte años, es un apasionado jugador de Battlefield y administrador del subnodo Los Pir@t@s, situado en uno de los barrios no tan ricos de La Habana. Su computadora está conectada a otras seis casas del barrio mediante largos cables UTP, que pasan por agujeros en las paredes y se extienden por los techos, los patios traseros y las calles cercanas.

En el techo de un edificio cercano, el Sr. X instaló una nanoestación WiFi que permite a otras casas, fuera del alcance de los 100 metros de cables UTP, unirse a su red local utilizando diferentes tipos de dispositivos WiFi, caseros o comprados. Todos juntos forman una red local de unos 20 hogares conectados, capacitados para compartir, comunicarse y, sobre todo, jugar juntos.

Esta pequeña red de barrio está conectada a nodos de red mucho más grandes. A un kilómetro al norte, en los bloques de los altos edificios residenciales de la zona llamada Nuevo Vedado, hay una estructura de red mucho mayor.

Edificios en Nuevo Vedado, La Habana

Esa parte de la ciudad, caracterizada por sus edificios al estilo del socialismo yugoslavo, esconde una de las redes vecinales más densas. En los huecos de ventilación de los edificios hay kilómetros de cables UTP, y las terrazas son los lugares perfectos para la red de nanoestaciones.

Ductos de ventilación en edificios de Nuevo Vedado

Como se puede adivinar, esta red está conectada a otro enorme nodo de red. Este se encuentra en el distrito de La Habana llamado Cerro, y tiene más de 2000 hogares interconectados.

Fotografía de satélite, zona de La Habana ( Fuente : Google Earth )

En cada distrito de la ciudad de La Habana hay una red de ordenadores, servidores y nanoestaciones conectados, y todos juntos forman una enorme red urbana con aproximadamente 12000 hogares conectados: SNet (Street NetWork).

A lo largo de casi 30 km, desde Santa Fe al oeste, hasta los límites de Alamar al este de la ciudad, y 20 km desde el Malecón al norte, hasta el Cotorro, al sur, existe una red oculta de cables, nanoestaciones y repetidores, completamente independiente, fuera del alcance del gobierno, del Estado o del sector privado, que no pertenece a nadie más que a la gente, los nodos finales que forman esta impresionante estructura de red.

Este tipo de redes no existen sólo en La Habana sino en la mayoría de las provincias de la isla. La segunda más grande es la de Matanzas, con unos 2000 hogares conectados.  Las redes no están conectadas entre sí, ni tampoco con el mundo exterior, Internet. Existen como una especie de islas de redes aisladas.

Refugios ocultos

Cada pieza de esta enorme infraestructura pertenece únicamente a sus usuarios. Cada usuario es dueño de su propia pieza de este rompecabezas de red, la nanoestación, el servidor o el cable. No hay que pagar por el uso del ancho de banda ni por los contenidos de las carpetas compartidas, que están ahí para que cualquiera los copie y distribuya. No hay servicios de pago y la publicidad está prohibida. En un mundo en el que hemos olvidado lo que es ser dueño de tu propia infraestructura, en el que todo lo que hay detrás de la pantalla pertenece a otra persona y en el que la mayoría de las veces somos meros consumidores, no creadores, en el que constantemente nos perfilan, nos dirigen y nos cuantifican, esas redes aisladas, sin publicidad y bajo propiedad de los usuarios parecen una especie de refugio tecnológico utópico. Estar allí, de alguna manera, recuerda a los primeros días de Internet. Pero como siempre, hay otra cara de la moneda.

Las reglas del juego

La existencia de esta red depende del baile tácito, invisible y sutil con el Estado cubano. Esta red no debería existir según la «realidad» cubana, porque, aunque la conexión de computadores a la red no está prohibida, sí lo está la importación de equipos de red a Cuba.

Dado que no hay fábricas locales que produzcan receptores u otros equipos de red, la existencia de una red independiente de 30 km de ancho con 12000 dispositivos conectados no encaja en Cuba. El gobierno todavía no ha hecho ningún movimiento, y esperemos que no lo haga, pero es muy poco probable que este fenómeno pase desapercibido. Por otro lado, dentro de la red existen fuertes políticas internas que regulan cualquier posible discusión sobre política, distribución de contenidos pornográficos o «cualquier cosa que pueda afectar la imagen de SNET o de nuestro país (Cuba)». Esas políticas también prohíben que la red se conecte a Internet y que se utilice para transmitir programas de radio o televisión extranjeros. Los usuarios de la SNET saben que su preciada red puede desaparecer en un día si empieza a ser percibida como un terreno para actividades «contrarrevolucionarias». Por lo tanto, la autocensura está profundamente arraigada en cada nodo final de esta red, y los administradores de subnodos y nodos pueden bloquear a cualquiera que no obedezca las reglas claramente explicadas en el documento «Reglas generales de SNET».

Podemos discutir o criticar esas políticas internas desde muchos ángulos diferentes, pero está claro que son los mecanismos de defensa funcionales que permiten que esta red exista en circunstancias específicas. Por otro lado, debemos tener en cuenta que los orígenes de esta red no están en algún tipo de sueño ciberutópico-empoderador: esta red se utiliza principalmente para juegos multijugador durante el día y para compartir películas y software durante la noche.

Internet casero

 Pero no se trata sólo de juegos multijugador y de compartir. Dentro de esta red hay un pequeño universo de sitios web locales, servicios gratuitos y pequeñas redes sociales creadas por los miembros de la red y solo visibles por ellos. La red tiene su propio motor de búsqueda (Look.me), una red social (Facebokito) e incluso su propia versión de Ebay llamada Timbirichy.

Se puede encontrar la versión «offline» de Wikipedia o la actualización periódica de Revolico, el mayor y más importante sitio cubano de subastas y compras en línea que existe principalmente en la Internet «real», pero que también se replica tanto en SNET como en El Paquete (ver más adelante). La mayoría de los nodos, los distritos de la ciudad, tienen sus propios sitios de noticias, foros y blogs y hay numerosos servidores dedicados a los juegos.

En esta pequeña Internet no hay nombres de dominio, sólo direcciones IP locales que son asignadas a cada usuario cuando se inician en la sociedad SNET y aprenden de memoria las «Reglas generales de SNET» (probablemente por alguien que es la versión local de Jon Postel reencarnado). 

Lejos del teclado

A veces, esta comunidad se reúne «lejos del teclado» [AFK] en forma de encuentros en lugares públicos. En una de las últimas ocasiones, a raíz de un único mensaje en el tablón de anuncios de la red, varios miles de personas se reunieron en el Malecón, el famoso paseo marítimo de La Habana. Fue difícil explicar a la policía que todos esos jóvenes no se reunían para una protesta política, sino para discutir en persona sobre juegos de computadoras y nuevas versiones de hardware.


Un paquete para gobernarlos a todos

La computadora en el centro de esta foto, tiene el contenido que durante la próxima semana será protagonista de la versión cubana de Internet offline. La cosa se llama El Paquete y es 1 terabyte de contenido distribuido a probablemente cientos de miles de cubanos en toda la isla. Todos los lunes por la mañana, desde esta pequeña habitación de La Habana, este paquete de películas, series y programas de televisión, revistas, páginas web, software y libros, es distribuido por una red descentralizada que se extiende por toda la isla, formada por seres humanos, bicicletas, coches de los años 50, discos duros externos y memorias USB.

La escala de este fenómeno es tan grande que El Paquete es el tema de muchas reuniones en el Ministerio de Cultura de Cuba y se presenta como una trampa para hacer circular contenidos extranjeros. El Paquete también tiene una especie de política de autocensura relacionada con cualquier contenido político o sexual explícito, incluso si en un país con un acceso extremadamente limitado a Internet, con un gobierno no tan favorable al libro flujo de la información, algo como El Paquete probablemente no sea aceptable en sí mismo.

El Paquete no es sólo una red de distribución, es también una forma de economía no oficial que sostiene probablemente a cientos de familias en toda la isla. En casi todos los barrios hay un lugar, normalmente en alguna pequeña habitación o garaje, donde puedes llevar tu disco duro y copiar tu parte de El Paquete. El precio de una copia completa de El Paquete es de 2 CUC (aproximadamente igual a 2 USD). Por lo general, esos lugares también son tiendas legalizadas de DVD «piratas», un tipo de pequeño negocio que está permitido para los cubanos según las listas gubernamentales de los 181 nuevos tipos de trabajos oficiales introducidos en 2011.

Espacio y tiempo

A lo largo de los años, el tamaño de esta última fuente de contenidos digitales para los cubanos estuvo influenciada por pocos factores, sobre todo relacionados con la disponibilidad y el precio de las memorias USB y los discos duros externos en el impredecible mercado negro de hardware cubano.

Antes de la llegada del estándar USB3, la copia de 1 Terabyte de datos tardaba aproximadamente 12 horas y esa era la mayor limitación que tenía El Paquete en sus inicios, lo que les obligaba a crear paquetes más pequeños, con contenidos de menor calidad de video. Con el estándar USB3 más extendido entre los nodos de esta red de distribución, el tamaño de El Paquete pudo crecer hasta un terabyte y 2,3 horas de tiempo necesario por copia. Aun así, se trata de una cantidad de tiempo considerable para cada iteración; en este caso hablamos de un árbol de red de crecimiento exponencial. Sólo como modelo teórico, si cada persona, es decir, cada nodo de esta red fuera capaz de crear simultáneamente, utilizando un conmutador USB y 4 discos duros conectados, 4 copias del paquete inicial, al cabo de 2 horas habría 4 copias, al cabo de 4 horas 16 copias, y al cabo de 10 horas el número de copias crecería hasta 1024.

Esto es, por supuesto, sólo un modelo matemático utilizado como ilustración de la potencia de un modelo de distribución de este tipo y en realidad hay muchos factores diferentes que influyen en la dinámica real de esta compleja red de personas, hardware y medios de transporte.

En cualquier caso, desde las 4 de la mañana del lunes, cuando las primeras bicicletas comienzan a llevar los discos duros a los primeros nodos de distribución, hasta ese mismo día por la noche, cientos y cientos de distribuidores de datos, centros de copiado, comunidades de entusiastas de la tecnología en La Habana tienen su copia del nuevo episodio de Juego de Tronos emitido ayer por la noche en HBO, actualizaciones para el software que utilizan, o un nuevo número de Cosmopolitan en sus discos duros. En algunos barrios hay incluso algún tipo de servicio «a la carta», en el que el contenido, el disco duro con El Paquete, puede ser llevado a tu casa, para que puedas copiarlo en tu propio disco rígido.

«Data center» en Vedado

De punta a punta de la isla

El hecho de que esta red subterránea independiente cubra toda la isla, desde Santiago de Cuba en el extremo oriental hasta Pinar del Río en el occidental, es un aspecto destacable de este fenómeno. Quien haya intentado viajar de La Habana a Santiago de Cuba en un coche antiguo de 50 años o en un lindo Lada ruso por la única «autopista» cubana construida en los años 50 que de repente se acaba a mitad de camino, sabe que se trata de una especie de aventura. Aun así, los discos duros con El Paquete viajan en varias direcciones de pueblo en pueblo, llegando a cientos de barrios semanalmente. Esta singular «autopista humano-electrónica» cubana tiene bastante retraso. Si los ciudadanos de La Habana disfrutan cada lunes del último episodio de su dorama (telenovela surcoreana), los ciudadanos de Santiago de Cuba, a unos 800 km al este de La Habana, podrán hacerlo el miércoles, 2 días después. Según esto, podemos estimar que la velocidad de esta red de mano a mano, de unidad a unidad, de ordenador a ordenador es de aproximadamente 16,6 km/h.

Poder del Nodo, economía y estructura cambiante de El Paquete

Todos los nodos son iguales, salvo que algunos de ellos tienen mayor jerarquía. La estructura de esta red tiene su propia jerarquía vertical. Todo parte de un punto y luego crece en diferentes ramas hasta que esta red de transporte humano-hardware-información cubre toda la isla. Pero los creadores del paquete inicial tienen una razón para no sentirse dueños de él. Cada rama o célula de este ecosistema de distribución de contenidos, es libre de añadir y eliminar contenidos y los creadores del paquete inicial o cualquier otro nodo del camino no tienen ningún control sobre lo que ocurre después. 

Los nodos que están más arriba, o digamos, más cerca del centro de la cadena de distribución, pueden intentar desarrollar sus propias microeconomías dentro de sus ramas y tratar por ejemplo de armar sus propios acuerdos publicitarios para ello.  Al final, las microempresas privadas de base local alrededor de Cuba rara vez tienen la capacidad de vender sus productos o servicios a nivel nacional, por lo que tiene mucho sentido hacer publicidad solo dentro de El Paquete a nivel de una ciudad o incluso de un solo barrio.

Otro punto interesante es que debido al tiempo que se necesita para cada copia de El Paquete, nadie está básicamente en posición de ganar mucho más que otros. El tiempo en este sentido es un factor que de alguna manera crea igualdad en este sistema. Como ha advertido uno de los propietarios de un pequeño data center, con una colección de 50 TB de juegos pirata en el Vedado, El Paquete está ahí el lunes por la mañana para todos. Lo que hagas con él es tu elección, puedes intentar hacer algo con él hasta el próximo lunes, puedes desarrollar tu pequeña economía solo con un segmento (juegos o software, por ejemplo), o puedes no hacer nada. Todo el mundo tiene las mismas oportunidades, por el mismo precio.

Un detalle interesante es que el precio de El Paquete cambia según el día de la semana. Los lunes, justo después de su lanzamiento, el precio es más alto (2 CUC), y hasta el final de la semana, después de que se haya copiado numerosas veces, el precio baja (1 CUC).

Economía dentro de un paquete

Existen diferentes formas de publicidad y servicios que han surgido dentro de este sistema a lo largo de los años. Si envías un SMS a un número determinado, el contenido del mensaje aparecerá en la carpeta de «clasificados» de El Paquete en forma de una imagen jpeg que tiene tu mensaje en una mitad y algún anuncio en la otra. Pero también hay formas interesantes de publicidad parásita incrustada directamente en el contenido. Por ejemplo, anuncios de videos locales adjuntos al final de un tráiler de alguna película de éxito de Hollywood, o el anuncio visual de algún fotógrafo local especializado en fotos de cumpleaños de 15, insertado entre las páginas de la versión digital de la última Cosmopolitan.

Vida y muerte de El Paquete

El Paquete tiene una existencia bastante efímera. Hay una pequeña posibilidad de que alguien en la isla tenga un archivo completo de las ediciones anteriores de El Paquete. Incluso los fabricantes de El Paquete no conservan las versiones anteriores, simplemente porque el coste de los discos duros es demasiado elevado para que el cubano medio pueda guardar esos archivos.  Es similar a la televisión común, o al video bajo demanda. En un período de una semana esos archivos pasan de la escasez a la abundancia y finalmente la mayoría de ellos son borrados al final de la semana para ser reemplazados por otros nuevos. Algunos de los archivos siguen existiendo, los distribuidores de contenidos digitales o coleccionistas de juegos o películas, por ejemplo, guardan las películas, programas de televisión o juegos más populares y los revenden con un precio por episodio o película completa. 

Mecanismo de retroalimentación

Como todo sistema cibernético, este tiene un mecanismo de retroalimentación integrado como una de las partes importantes del mismo. Los nodos de distribución final pueden enviar correos electrónicos a El Paquete y sugerir contenidos que los usuarios finales han solicitado. Según las aportaciones, el contenido cambia, se añaden nuevas series de televisión, colecciones o tipos de películas y El Paquete evoluciona según las necesidades y aportaciones de sus usuarios. Según uno de sus responsables, la cantidad de correos electrónicos que reciben es enorme y no pueden responder a todas las peticiones, pero aun así esas interacciones representan un segmento importante de este complejo sistema de distribución.

Los orígenes de la cultura cubana de la esquila

Los jóvenes adultos que crean y curan El Paquete tienen alrededor de 20 años, una generación que transitó por distintas formas de distribución de contenidos en la isla. Desde los bancos de VHS a finales de los 90 hasta los intercambios de contenidos entre pares fuera de línea en discos duros internos a principios de los 2000. Desconectar tu disco duro interno e ir a ver a tu amigo para copiar su colección era la práctica más común de distribución de contenidos en los últimos 10 años antes de que apareciera El Paquete y los discos duros externos USB. El contenido estaba disperso y solo confiabas en el gusto de tus amigos y en su capacidad para almacenar contenidos.  Internet era aún más inaccesible por aquel entonces, solo unas pocas universidades e instituciones tenían el privilegio de acceder a un Internet realmente lento.  El contenido provenía principalmente de los administradores de las redes universitarias que lo descargaban durante la noche y lo difundían muy rápidamente durante los días siguientes. El contenido era curado y escogido por estos individuos privilegiados y era principalmente películas, series y dibujos animados de manga categorizados por géneros, no había ningún intento o interés en conseguir material televisivo, el público era joven y las demandas eran diferentes.

Concesionarios de Internet : hotspots lentos y oscuros de La Habana

Si vas caminando por las calles de La Habana y ves a un grupo de personas paradas en una esquina, mirando sus smartphones, probablemente te topaste con alguno de los 35 famosos puntos WiFi establecidos por la gubernamental ETECSA, la única empresa de telecomunicaciones del país.

WiFi hotspot oficial en Fe del Valle, centro de La Habana.

Algunos de los lugares con WiFi oficial, la mayoría ubicados en parques públicos alrededor del centro de La Habana, son enormes zonas de fiesta cibernética al aire libre. A veces hay cientos de personas con sus ordenadores portátiles y teléfonos móviles tratando de enviar correos electrónicos, comprobar su cuenta de Facebook o intentar utilizar algunos servicios de VoIP.

«Agente de telecomunicaciones» (oficial) ETECSA

Para poder utilizar esos puntos WiFi, un «agente de telecomunicaciones» oficial, que puedes encontrar en tu barrio detrás de un improvisado mostrador de recepción al aire libre, necesita registrar tu cuenta, con tu nombre y DNI reales. Entonces puedes comprar crédito WiFi, 1 hora por 2 CUCs, que es aproximadamente el 10% del salario medio mensual en Cuba.

Alrededor de la mayoría de esos puntos WiFi oficiales, hay numerosas infraestructuras invisibles y parasitarias que explotan este recurso de muchas formas creativas.

Al acercarse a la zona WiFi es probable que algún «agente de telecomunicaciones» no tan oficial te ofrezca un acceso a Internet más barato. Si no te abordan directamente, deberás buscar a la persona propietaria del dispositivo que crea el hotspot pirata. A veces el propio SSID puede ayudarte con eso. Los nombres de las redes WiFi pueden ser «guywiththegreenshirt» o «guyunderthetree», por ejemplo.

En los bordes de las zonas del wifi oficial

Por un CUC (aproximadamente 1 USD), el agente introducirá la contraseña del WiFi en tu teléfono móvil y estarás listo para navegar por un Internet todavía más dolorosamente lento.

Nanoestación pirata detrás del basurero

Zonas WiFi piratas emergentes

Pero a veces esas zonas WiFi piratas aparecen en lugares alejados de las zonas WiFi oficiales. Nos topamos con una cerca del Malecón en Centro Habana. En cuestión de minutos, este tipo estaba rodeado por unas pocas docenas de personas, administrando un hotspot y ganando varios salarios promedio en una hora.

Se arma un hotspot no autorizado

Estos hotspots no oficiales son una especie de cibercafés callejeros efímeros, lugares de encuentro y socialización para la comunidad, en los que la gente no sólo establece una conexión a Internet, sino que se reúne e intercambia archivos y contenidos entre sí, a nivel local. Hay muchas actividades invisibles que se desarrollan entre sus dispositivos, sin acceder a Internet. Para entrar en esta comunicación local, fuera de la red, utilizan una aplicación hecha en China, Zapya, que permite a los usuarios intercambiar archivos y tener un chat de grupo local, sin conexión WiFi. A veces la gente hace precisamente eso, ir allí, chatear, intercambiar archivos de forma gratuita, sin utilizar la conexión a Internet en absoluto. Es importante añadir que los teléfonos móviles, que habían estado restringidos a los cubanos que trabajan para empresas extranjeras y a los funcionarios del gobierno, se legalizaron hace apenas 8 años, en 2008.

Redes parásitas

El riesgo que corre la persona que vende la conexión es que otra persona le compre el acceso a Internet por 1 CUC y luego comparta, revenda la misma conexión, a otras personas con su propio hotspot por el mismo o menor precio. Esto es exactamente lo que el primer tipo le hace a otra persona después de todo.  El tipo probablemente está usando su propia infraestructura hecha de nanoestaciones y repetidores para apuntar y conectarse a algún hotel o zona WiFi oficial donde paga 2 CUCs por una hora, pretendiendo ser un usuario regular. Luego comparte esta conexión con, por ejemplo, 20 personas en la esquina de su calle, con alta probabilidad de que sea mal utilizada por otra persona de la misma manera en la esquina siguiente. Es una forma de red fractal parásita, redes dentro de redes, desfragmentándose en pequeños trozos hasta que se chupa el último byte de conexión y alguien paga el último peso posible.

Share Labs, La Habana 2016.